El poder de la posición

Básico – El poder de la posición.

     Si analizamos suficiente cantidad de manos jugadas por grandes jugadores observaremos un dato muy interesante. En función de la posición, ganarán más o menos dinero. Cuanto más se acercan a la posición de dealer más suelen ganar. Además, suelen perder dinero únicamente en las ciegas.

     No es casualidad que cuantas más manos se analizan más se aproximan los resultados a estos datos. Pero, ¿por qué ocurre esto? Es simple. En función de la posición se tiene más o menos ventaja.

  • Ventajas de hablar último: Imaginemos que tenemos una mano mediocre; al hablar último podemos llegar a igualar una apuesta pequeña sin precupación alguna, ya que sabemos con seguridad de que nadie subirá después de nosotros. Además, en las rondas posteriores es posible que los otros jugadores pasen con una mano más fuerte permitiéndonos así ver una carta gratis.

En caso de tener una buena mano también tendremos ventaja, al hablar último, sacaremos mucha más rentabilidad a nuestra mano. Es decir, en caso de que ningún jugador anterior apueste usted podrá hacerlo obligándoles a igualar su apuesta para seguir en la mano. Si ya se han igualado varias apuestas usted podrá subir para obligarles a retirarse o igualar tu subida.

Siendo último tenemos la ventaja de sacar el mayor rendimiento a nuestras manos, ya sea porqué sacamos más dinero a nuestras buenas manos o porqué ir con manos mediocres imprevisibles nos cuesta mucho menos dinero. Otra  gran ventaja consiste en que hablamos después de ver lo que hace el resto de oponentes por lo que obtenemos mucha información de la mesa.

  • Desventajas de hablar primero: Hablar primero equivale a tener mucha más dificultad en ocultar una mano y sacar gran rentabilidad a tu mano.

En caso de tener una mano muy buena, tendremos que tomar una decisión, o pasar en falso o apostar. Si pasamos en falso nos arriesgamos a que ningún jugador suba y por tanto crear un bote muy pequeño con muchos jugadores; cosa que no conviene en absoluto. Si apostamos puede que ningún jugador vea o, en caso de que alguno iguale, se creará un bote mucho más pequeño del que se podría acumular en la última posición. Existe la posibilidad de que te re suban la apuesta, pero esto no suele ser muy bueno ya que casi siempre el rival tendrá una mano espectacular.

A su vez, tener una mano mediocre en las primeras posiciones es más un peligro que otra cosa. Subir es para locos o genios, yo pienso que lo primero. Plantearse igualar no está del todo mal pero es muy posible que algún jugador que hable después suba obligándonos a igualar otra apuesta o foldear. Puede que tengamos suerte y ningún jugador suba la apuesta; pero esta no es tampoco una situación muy cómoda. Habrán bastantes jugadores en el bote, no tendremos dato alguno sobre las manos a las que nos enfrentamos, y la mayoría de veces necesitaremos un flop muy favorable para poder llevarnos la mano contra tantos oponentes.

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